Reseña Histórica de Nuestra Parroquia
Hacia Un Acercamiento Histórico: Parroquia San Pedro Mártir De Verona (29 abril 2024)En los registros históricos del municipio de El Piñón, Magdalena, y en el archivo de la Diócesis de Santa Marta, se han encontrado referencias sobre la fundación y evolución de la parroquia San Pedro Mártir de Verona. Según algunos documentos históricos, se menciona que esta habría sido erigida canónicamente en el año 1869 por el obispo diocesano, monseñor José Romero y Araujo. Este hecho, de confirmarse, representaría un hito en el proyecto de evangelización de la comunidad, consolidando su identidad eclesial en el contexto de la región.
Asimismo, otras referencias documentales sugieren que la historia de la parroquia tiene sus raíces en la fundación misma del pueblo de El Piñón, Magdalena. Según algunos escritos, en el año 1770, el comisario de la Corona Española, don Fernando de Mier y Guerra, habría autorizado a Francisco de Paula Romo, juez comisario y líder de la fundación, para establecer la población de San Pedro Mártir de El Piñón. Estos relatos indican también que se habría ordenado la creación de una iglesia y que, en ese mismo año, se designó a San Pedro Mártir de Verona como el patrono de la comunidad. Además, se señala que el presbítero Domingo José Fernández habría asumido como administrador parroquial en 1833, impulsando la construcción de un nuevo templo que finalmente sería elevado a parroquia en 1869, cuando se separó de la parroquia Nuestra Señora del Tránsito de Salamina y de la parroquia San Antonio de Padua de Cerro de San Antonio.
Es importante aclarar que estos datos, aunque provienen de diversas fuentes documentales, aún requieren un análisis más profundo para ser confirmados con certeza. Como punto de referencia cierto, contamos con el primer registro de bautismo en la parroquia. Este documento, fechado el 30 de abril de 1869, da cuenta de que el presbítero Domingo José Hernández bautizó ese día a un niño de ocho meses, llamado José del Carmen, hijo legítimo de Gabriel de Vega y Bárbara Castro. Además, se menciona que este registro fue tomado de un «librito de la familia Vega» por el presbítero Norberto Montes, quien dejó constancia de ello para conocimiento de su superior.
Considerando la importancia de estos acontecimientos para la historia de nuestra comunidad de fe, reconocemos la necesidad de continuar con la investigación, a fin de consolidar un registro más preciso sobre el origen y desarrollo de nuestra parroquia.
Pedro de Verona
Reseña Bibliográfica De San Pedro Mártir De Verona
San Pedro Mártir de Verona, Como su nombre lo indica, nació en Verona (Italia) el 29 de junio de 1205 de una familia de cátaros, y falleció el 6 de abril de 1252 a la edad de 47 años. Este insigne varón de Verona, estudió en una escuela católica en Lombardía, por entonces uno de los centros de la herejía, lo que marcó su educación. Sus padres eran herejes, detestables maniqueos, pero Pedro fue un escogido por Dios como defensor de la fe católica y extirpador de la herejía. Un ilustre escritor dijo » parece que, desde las entrañas de su madre, Pedro Mártir traía esculpido el amor de la fe católica y el aborrecimiento de la herejía». El «Creo en Dios padre todopoderoso creador del cielo y de la Tierra», fue su divisa constante contra el parecer de los maniqueos que no querían ver la hermosura del mundo visible que nos rodea, considerándolo todo, como obra del demonio.
Ni las promesas, ni las amenazas de sus padres que intentaron por todos los medios rendir el corazón de su hijo a la herejía, fueron suficientes para hacerle abdicar de sus convicciones católicas. Por el contrario, ingresó a la orden de los predicadores su fundador, Santo Domingo de Guzmán.
San Pedro, Mártir insigne, doctor de la verdad, vaso de pureza, norma de santidad, fue un varón privilegiado por Dios con grandes virtudes: severidad de vida y doctrina talento para proclamar y celo por la fe, conocedor de las sagradas escrituras, humildad, obediencia, benevolencia, piedad, paciencia y caridad entre otras. Un varón justo, tan humilde y tan santo que fue blanco de la maledicencia, pero él revoloteó en terreno de su inmaculada vida. Los dardos venenosos sobre la ilustre figura de San Pedro Mártir, fueron pastos de mundana voracidad, (salmo 63, 4-5): «Afilaron sus lenguas como espada, entesaron el arco, cosa amarga, para asaetar en oculto al inocente… Con sus lenguas urdían engaños, veneno de áspides hay debajo de sus labios». ¡Si! Nada vieron y sin embargo lo acusaron.
Alguien mal pensado, de corazón mezquino y alma ruin, no tuvo recelo para firmar lo que no había visto. Decían: » condenémosle nosotros también». Y sin reparar en toda su vida anterior, de abnegaciones, de penitencias, de sacrificios, así, en un momento, el asesino le asestó un golpe de podadora en la cabeza, con tal fuerza que el santo cayó medio muerto, pero el insigne doctor de la iglesia lograba ponerse de rodillas y con voz moribunda recita el primer artículo del credo de los apóstoles y ofreciendo su sangre como sacrificio a Dios, humedeció sus dedos en ella y escribió en el suelo las palabras: «Credo in Deum» creo en Dios, al instante el criminal lo termina de matar con una puñalada en el corazón. «Así cayó el atleta de Cristo y del pueblo, la lámpara, el pregón, inicuamente inmolado al golpe malvado del puñal» como dijo Santo Tomás de Aquino. Su cuerpo fue llevado hasta Milán y descansa en la Basílica de San Eustorgio, en un adornado sepulcro. Arca de San Pedro Mártir de Verona. Canonizado por el papa Inocencio IV el 9 de marzo de 1253, solo 333 días después de su muerte, siendo de esta manera uno de los santos más rápidamente canonizado de la Iglesia Católica.
Hoy en la iglesia católica, especialmente en nuestra parroquia repican campanas de fiesta al celebrar la memoria del glorioso mártir San Pedro de Verona.
(extraído del libro del santoral de los mártires de la iglesia católica, abril, 29 del 2017)
